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Salud animal30 de junio de 20269 min de lectura

Pulgas y garrapatas en perros: cómo eliminarlas y prevenirlas

Las pulgas y garrapatas no solo provocan picor: transmiten enfermedades y alergias. Cómo detectarlas, eliminarlas bien, quitar una garrapata sin riesgo y qué prevención funciona todo el año.

Pulgas y garrapatas en perros: cómo eliminarlas y prevenirlas

Las pulgas y las garrapatas son los parásitos externos más frecuentes en los perros y un motivo de consulta veterinaria durante casi todo el año. El problema va mucho más allá del picor: las pulgas pueden desencadenar alergias y transmitir parásitos intestinales, y las garrapatas son capaces de contagiar enfermedades graves. En esta guía explicamos cómo reconocer una infestación, cómo eliminarla de verdad (en el perro y en casa), cómo retirar una garrapata sin riesgo y qué prevención mantiene a tu perro protegido todo el año.

Por qué las pulgas y garrapatas son un problema serio

Es fácil pensar que son solo una molestia, pero ambos parásitos tienen consecuencias reales para la salud del perro:

  • Las pulgas se alimentan de sangre y, en infestaciones grandes o en cachorros, pueden llegar a provocar anemia. Su saliva es la causa de la dermatitis alérgica a la picadura de pulga, una de las alergias cutáneas más frecuentes en perros: con una sola picadura, un animal sensible puede rascarse hasta hacerse heridas. Además, al lamerse y tragar una pulga infectada, el perro puede contraer la tenia Dipylidium caninum, un parásito intestinal.
  • Las garrapatas son vectores de enfermedades transmitidas por la sangre. En España, las más relevantes en perros son la ehrlichiosis, la anaplasmosis y la babesiosis (también llamada piroplasmosis). Son cuadros que pueden ser graves y que a veces tardan semanas en dar síntomas, por lo que la prevención es la mejor defensa.

Por eso la lucha contra pulgas y garrapatas no es solo estética ni de confort: forma parte de la medicina preventiva básica del perro.

Cómo saber si tu perro tiene pulgas o garrapatas

Señales de pulgas:

  • Rascado, mordisqueo o lamido intenso, sobre todo en la base de la cola, la barriga y la zona lumbar.
  • Pequeñas motas negras en el pelo o la piel, similares a granos de pimienta: son los excrementos de pulga. Si los pones sobre un papel húmedo y dejan un halo rojizo, confirman su presencia (es sangre digerida).
  • Enrojecimiento, costras o pérdida de pelo por el rascado.
  • En ocasiones se ven las propias pulgas moviéndose entre el pelo, sobre todo al separarlo en las zonas más cálidas.

Señales de garrapatas:

  • Bultos del tamaño de una lenteja o un guisante adheridos a la piel, más frecuentes en orejas, cuello, axilas, ingles y entre los dedos.
  • Tras alimentarse, la garrapata se hincha y se vuelve grisácea o azulada, fácil de notar al palpar al perro.

Revisar al perro con las manos después de cada paseo por el campo, parques o zonas con hierba alta es la forma más sencilla de detectar garrapatas a tiempo.

Cómo eliminar las pulgas (en el perro y en casa)

El error más común es tratar solo al animal. La realidad es que la mayor parte de la población de pulgas (huevos, larvas y pupas) no está sobre el perro, sino repartida por el entorno: camas, alfombras, sofás, grietas del suelo. Si no se trata la casa, las pulgas vuelven en cuanto el efecto del producto baja.

Un plan que funciona combina dos frentes:

  1. Tratar al perro con un antiparasitario eficaz (pipeta, collar o comprimido oral) que el veterinario considere adecuado para su peso, edad y estilo de vida. Si conviven varios animales en casa, hay que tratarlos a todos a la vez, aunque solo uno tenga síntomas.
  2. Tratar el entorno: lavar a 60 ºC la cama del perro y los textiles donde duerme, aspirar a fondo suelos, alfombras y sofás (y tirar la bolsa o vaciar el depósito al terminar) y, en infestaciones importantes, usar productos ambientales recomendados por el veterinario.

Conviene mantener el tratamiento varias semanas, porque las pupas que quedan en el ambiente van eclosionando poco a poco. Tener al día también la desparasitación interna del perro es importante, ya que las pulgas pueden transmitir tenia.

Cómo quitar una garrapata correctamente

Retirar mal una garrapata aumenta el riesgo de que transmita enfermedades, así que conviene hacerlo bien:

  • Usa unas pinzas finas o, mejor, un gancho específico para garrapatas. Agárrala lo más cerca posible de la piel del perro.
  • Tira de forma firme y constante, sin retorcer ni aplastar el cuerpo. El objetivo es extraerla entera, con la cabeza incluida.
  • No uses los métodos caseros de siempre: no apliques alcohol, aceite, vaselina ni acerques una cerilla o mechero. Lejos de ayudar, irritan a la garrapata y favorecen que regurgite saliva y patógenos hacia el perro, justo lo que queremos evitar.
  • Desinfecta la zona después de la extracción y lávate las manos.
  • Si la cabeza se queda dentro, o si la zona se inflama, o si en los días o semanas siguientes el perro tiene fiebre, decaimiento o falta de apetito, acude al veterinario. Esos signos pueden indicar una enfermedad transmitida por la picadura.

Si tienes dudas sobre la gravedad de una reacción o el perro se encuentra mal tras una picadura, nuestra guía sobre urgencias veterinarias te ayuda a decidir cuándo no conviene esperar.

Prevención: la mejor defensa es durante todo el año

Mucha gente asocia los parásitos solo al verano, pero con inviernos suaves y calefacción en casa, las pulgas pueden estar activas los doce meses del año, y las garrapatas amplían cada vez más su temporada. Por eso la recomendación actual es mantener la prevención de forma continua, no solo en los meses de calor.

Las opciones más habituales son:

  • Pipetas (spot-on): se aplican en la piel de la nuca cada pocas semanas según el producto.
  • Collares antiparasitarios: ofrecen protección de larga duración, útiles para perros que pasan mucho tiempo en el campo.
  • Comprimidos orales: cómodos, no se eliminan con el baño y cubren pulgas y garrapatas durante semanas o meses según el producto.

Cuál elegir y cada cuánto aplicarlo depende del perro y de su entorno, y es una decisión que conviene tomar con el veterinario. Una advertencia de seguridad importante: muchos antiparasitarios formulados para perros contienen permetrina, que es muy tóxica para los gatos. Nunca uses un producto de perro en un gato y, si conviven, ten cuidado con el contacto tras la aplicación.

Conviene además recordar que las pipetas y collares contra pulgas y garrapatas no protegen frente a la leishmaniosis, que la transmite un mosquito (el flebotomo) y requiere repelentes específicos; lo explicamos en nuestra guía sobre leishmaniosis en perros. Contar con una clínica de confianza que te diseñe un plan de prevención completo marca la diferencia; si aún no la tienes, te ayudamos a elegir clínica veterinaria.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi perro tiene pulgas si no las veo?

Aunque no veas las pulgas, su rastro suele delatarlas. Busca pequeñas motas negras parecidas a granos de pimienta en el pelo y la piel, sobre todo en la base de la cola y la barriga: son sus excrementos. Si las colocas sobre un papel húmedo y dejan una mancha rojiza, se confirma que son restos de pulga. El rascado intenso en esas zonas también es una señal típica.

¿Es peligroso quitar una garrapata en casa?

Se puede hacer en casa si se hace bien: con pinzas finas o un gancho específico, agarrando cerca de la piel y tirando de forma firme y constante, sin retorcer ni aplastar. Lo que sí es peligroso es usar alcohol, aceite o calor, porque hacen que la garrapata suelte más saliva y aumentan el riesgo de transmitir enfermedades. Si no te sientes seguro o la cabeza se queda dentro, es mejor que la retire el veterinario.

¿Las pulgas y garrapatas del perro pueden picar a las personas?

Sí, ambas pueden picar a las personas de forma ocasional, aunque el perro no es su huésped preferido para reproducirse en el caso de las personas. Más importante que la molestia es que algunas enfermedades transmitidas por garrapatas afectan también a los humanos. Por eso controlar los parásitos del perro y de la casa protege a toda la familia.

¿Hay que prevenir las pulgas y garrapatas también en invierno?

Sí. Con inviernos suaves y la calefacción de los hogares, las pulgas pueden mantenerse activas todo el año, y la temporada de garrapatas es cada vez más larga. La recomendación veterinaria actual es mantener la prevención de forma continua durante los doce meses, no limitarla al verano, adaptando el producto y la frecuencia a cada perro.

¿Puedo usar el mismo antiparasitario en mi perro y en mi gato?

No. Muchos productos para perros contienen permetrina, que es muy tóxica para los gatos y puede causarles intoxicaciones graves. Cada especie necesita su propio antiparasitario, y siempre conviene confirmar con el veterinario que el producto es adecuado para el animal concreto, su peso y su edad. Si conviven perro y gato, evita además el contacto entre ellos justo después de aplicar el producto al perro.

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