Artrosis en Perros Mayores: Síntomas, Diagnóstico y Manejo del Dolor
El 80% de los perros mayores de 8 años tienen artrosis. Aprende a detectarla a tiempo y qué tratamientos reducen el dolor.

Artrosis en Perros Mayores: Síntomas, Diagnóstico y Manejo del Dolor
La artrosis canina —también llamada osteoartritis— es la enfermedad musculoesquelética más frecuente en perros. Según estudios epidemiológicos, afecta al 20% de los perros adultos y a más del 80% de los perros mayores de 8 años.
Sin embargo, muchos dueños la confunden con el envejecimiento normal. El perro "se mueve menos porque ya es mayor". En realidad, muchos perros viven con dolor crónico que podría tratarse eficazmente.
¿Qué es la artrosis y cómo se desarrolla?
La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago articular. El cartílago que recubre los extremos de los huesos en las articulaciones se va desgastando progresivamente, lo que provoca:
- Fricción entre huesos → inflamación → dolor
- Formación de osteofitos (depósitos óseos) en los márgenes articulares
- Engrosamiento de la cápsula articular
- Líquido sinovial de peor calidad
Es un proceso progresivo e irreversible, pero que puede enlentecerse y gestionarse para mantener buena calidad de vida.
Articulaciones más afectadas en perros
- Caderas: muy frecuente, especialmente en razas grandes (displasia de cadera previa)
- Codos: frecuente en razas grandes como Labrador, Golden Retriever
- Rodillas (stifle): tras ruptura de ligamento cruzado
- Columna vertebral (espondilosis): dorsal y lumbar
- Carpos y tarsos: menos frecuente
Síntomas de artrosis en perros
Los signos pueden ser sutiles al principio:
Signos tempranos
- Rigidez al levantarse, especialmente por las mañanas o tras el reposo
- Cojera que mejora con el movimiento
- Reluctancia a subir escaleras, saltar al sofá o al coche
- Disminución de la actividad o del entusiasmo por paseos
Signos avanzados
- Cojera persistente que no mejora con el movimiento
- Atrofia muscular (músculo menos desarrollado en el miembro afectado)
- Vocalización o quejidos al moverse o al ser manipulado
- Cambios de comportamiento: irritabilidad, agresividad al ser tocado
- Dificultad para tumbarse, levantarse o encontrar postura cómoda
- Lamido excesivo de articulaciones
Diagnóstico
El diagnóstico clínico se basa en:
- Historia clínica: edad, raza, síntomas, evolución
- Exploración física: palpación articular, rango de movimiento, dolor localizado, crepitación
- Radiografías: confirmación de osteofitos, reducción del espacio articular, cambios óseos
- Análisis de sangre: para descartar causas sistémicas y valorar función renal/hepática (antes de medicación)
En algunos casos puede indicarse resonancia magnética o tomografía computarizada para articulaciones complejas.
Tratamiento de la artrosis canina
No existe cura, pero el objetivo es controlar el dolor, frenar la progresión y mantener la función.
1. Tratamiento farmacológico
AINEs (antiinflamatorios no esteroideos veterinarios)
- Meloxicam, carprofeno, grapiprant, mavacoxib
- Primera línea para el manejo del dolor
- Requieren monitorización renal y hepática periódica (analítica semestral en perros con tratamiento crónico)
Gabapentina / Pregabalina
- Útiles en dolor neuropático asociado
- Se combina con AINEs en casos moderados-graves
Tramadol
- Opioide leve para dolores intensos o agudos
Corticosteroides
- Solo en casos muy concretos y periodos cortos por sus efectos secundarios
2. Nutracéuticos y suplementos
- Omega-3 (EPA/DHA): efecto antiinflamatorio demostrado. Se recomienda como complemento al tratamiento.
- Condroitín sulfato + glucosamina: evidencia moderada. Pueden tener efecto condroprotector.
- UC-II (colágeno no desnaturalizado tipo II): estudios prometedores en artrosis canina.
- Ácido hialurónico: inyecciones intraarticulares en clínica especializada.
3. Fisioterapia y rehabilitación
La fisioterapia veterinaria ha demostrado ser altamente eficaz en artrosis:
- Hidroterapia (piscina): reduce la carga sobre las articulaciones, mejora la musculatura
- Laser terapéutico (clase IV): analgesia y antiinflamatorio local
- Masoterapia y movilización articular
- TENS y ultrasonidos terapéuticos
- Ejercicio terapéutico pautado
4. Manejo del peso
Cada kilo de más supone un impacto enorme sobre las articulaciones. La pérdida de peso es la medida más eficaz en perros con sobrepeso y artrosis. Una reducción del 10% del peso corporal puede mejorar significativamente los síntomas.
5. Adaptaciones en casa
- Camas ortopédicas de espuma viscoelástica
- Rampas para acceder al sofá o al coche (sin saltos)
- Antideslizantes en suelos de parquet o azulejo
- Paseos más cortos pero más frecuentes (evitar sesiones largas de golpe)
- Calor local en articulaciones doloridas (almohadilla térmica baja)
6. Tratamientos avanzados
- Plasma rico en plaquetas (PRP): inyecciones intraarticulares con resultado prometedor
- Células madre mesenquimales: tratamiento emergente con buena tolerancia
- Cirugía: en casos seleccionados (prótesis de cadera, artrodesis)
¿Cuándo ir al veterinario?
- Si tu perro mayor cojea o se mueve con rigidez
- Si ha reducido su actividad habitual sin causa aparente
- Si muestra cambios de comportamiento relacionados con el contacto físico
- Para revisar anualmente el estado articular en razas predispuestas mayores de 6 años
Preguntas frecuentes
¿Puedo darle ibuprofeno a mi perro para el dolor? No. El ibuprofeno y otros AINEs humanos son tóxicos para los perros. Solo usa medicación prescrita por el veterinario.
¿La artrosis duele siempre o solo a veces? Varía. Hay días mejores y peores. El frío, la humedad y el ejercicio excesivo suelen empeorar los síntomas.
¿La artrosis tiene cura? No, el daño articular no se revierte. Pero con tratamiento adecuado, muchos perros mantienen excelente calidad de vida durante años.
¿A qué edad empezar a revisar las articulaciones? En razas grandes, a partir de los 5-6 años. En razas pequeñas, a partir de los 7-8 años.
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